8/29/2006

Tratamiento de la eyaculacion precoz

Tratamiento de la Eyaculacion Precoz

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Sexologo - Psicologo
Col. nº 4.977 Barcelona
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Carme Serrat
Sexologa - PsicologaCol. nº 3.866 Barcelona
www.precoz.galeon.com

La Eyaculacion Precoz : Tratamiento



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Carme Serrat
Sexologa - Psicologa
Col. nº 3.866 Barcelona










Ansiedad y mal aprendizaje versus otros factores
Las causas reales de la eyaculación precoz son básicamente dos; ansiedad y mal aprendizaje. Ambas interactúan y se refuerzan mutuamente.
Sin embargo, la concurrencia de factores que inciden en esta problemática abarcan un amplio espectro. Distintos autor res asignan a cada uno de ellos carácter suficiente como para producirla.
Por esta razón pasaremos lista a aquellos que con más frecuencia son considerados como posibles causas de la eyaculación precoz. Hemos verificado, en una considerable parte de los varones tratados, la existencia de varios de ellos a la vez, reforzándose entre sí.
La forma en que se desarrolla la primera relación sexual, ya sea por falta de experiencia, por ansiedad, miedo, incomodidad o simplemente por desconocimiento, según algunos autores, es la causa principal de que se produzca una rápida res puesta eyaculatoria. El varón que al término de su iniciación sexual piensa que se "comportó mal", no tiene en cuenta que se trata de una primera experiencia para la cual no ha realizado todavía ningún aprendizaje.
Su ansiedad por el desempeño le hace olvidar que está recorriendo un camino donde -como en cualquier otro proceso de aprendizaje- el ensayo, el error y el acierto son requisitos necesarios.
Luego, en la consulta, al recordar su primera experiencia sexual, algunos de estos varones refieren que aunque ellos mis mos no habían juzgado su actuación, se sintieron tocados en su autoestima porque la mujer con quien estaban les formuló o creyó que les podría formular algún comentario desvalorizador respecto de su desempeño.
Cuando se produce la segunda relación sexual, ese hombre intenta una especie de "revancha", y la va a buscar con insegu-
ridad por el recuerdo de su experiencia anterior. De este modo se refuerza su ansiedad original y, por temor al mal desempeño, nuevamente tiene una rápida respuesta sexual. La placen tera y distendida situación sexual que debiera ser se transforma en exigente y es vivida como un examen a cumplir. Este es un modo de cómo se puede instalar la eyaculación precoz.
Otros autores explican que el varón intenta manejar la ansiedad que le despierta la sexualidad levantando defensas contra la percepción de las sensaciones eróticas intensas que
preceden al orgasmo.
La consecuencia es que no percibe las señales que anuncian
la inevitabilidad de la eyaculación, y se produce una descarga involuntaria.
Esta inhibición perceptiva no tiene como causa un factor
único, sino que difiere de un varón a otro y según distintos
autores.
Los traumas sufridos en la primera infancia durante la
fase edípica del desarrollo serían, para otros profesionales, los encargados de provocar hostilidad inconsciente hacia las mu-
jeres.
Otros autores manifiestan que las primeras experiencias se
realizaron de forma traumática: rápido, como suelen urgir las prostitutas, o con una chica en la casa de sus padres y con miedo a que ellos los sorprendan.
Para otros sexólogos, haber tenido las primeras experiencias en la parte trasera de un automóvil, incómodo y con miedo a ser descubierto, es la causa de forjar un patrón de respuesta involuntario e inadecuado en el reflejo orgásmico.
El vínculo que se establece en la pareja y un sistema conyugal inseguridad son el motivo, según otros terapeutas centrados en el sistema marital, de que en el varón se engendre hostilidad y
miedo a ser rechazado.
De esta forma, cuando la relación se expresa en términos
sexuales, aquellas fantasías -o pensamientos concretos- de
miedo a no ser aceptado se expresan en una involuntaria descarga eyaculatoria.
El exceso o la falta de preocupación por el goce de la mujer también estarían en el origen de la inhibición de la percepción de las señales propioceptivas del reflejo eyaculador.
Un exceso de preocupación por el goce deja mujer -que lleva al hombre a desatender lo que le está sucediendo a él- o , tener desinterés por ese goce pueden iniciar el establecimiento
de un patrón de descarga rápida en la eyaculación.
Esta situación puede producirse por no tener en cuenta que "para alcanzar el orgasmo las mujeres necesitan un tiempo propio, a veces más largo que el requerido por los hombres.'
Todas estas posturas de diferentes sexólogos refuerzan la 'teoría de que el mal aprendizaje y su consecuencia, la ansie dad, están en el origen del descontrol involuntario del reflejo eyaculador.
Por nuestra parte, y de acuerdo con la experiencia que nos dejaron los miles de varones tratados, podemos afirmar que el listado de situaciones de mal aprendizaje no se agota en los enunciados antriormente, ya que su cantidad y diversidad son tantas como hombres y mujeres pueden existir en situación coital.
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¿Qué es solucionar la eyaculación precoz y cómo se hace?

Ahora nos resta considerar qué es solucionar la eyaculación precoz. Para ello lo fundamental es que el varón aprenda un razonable control voluntario de su reflejo eyaculatorio; este aprendizaje puede lograrlo solo o con la ayuda de un terapeuta sexual experimentado. Es más fácil de esta última manera, porque un terapeuta conoce las dificultades -resistencias- que los portadores de este síntoma oponen a su

resolución.

Accederá a este logro luego de realizar una etapa de ejerci-

cios estructurados que le enseñarán a percibir las señales que su propio cuerpo le envía, y que le avisan que se acerca el

momento de la eyaculación.

El segundo aspecto que aprenderá será a mantenerse en un

elevado estado de excitación sin necesidad de eyacular. La regulación de los estímulos eróticos que recibe, en especial en su pene, será el camino para cumplir con este propósito.

En la medida en que cumple el programa terapéutico, por movimiento dialéctico de ida y vuelta el consultante visualizará y vivenciará con sus avances Y retrocesos la paulatina resolu-

ción de su síntoma.

Con el tratamiento propuesto, por un lado se re define el

síntoma -no es una enfermedad sino la carencia de una habilidad que puede adquirirse-; por el otro, se comienza a generar confianza y tranquilidad en el consultante cuando éste empieza a dar los primeros pasos para la obtención de control sobre lo que antes era totalmente ajeno a su voluntad .

. Finalmente el control sobre sí mismo -sobre su reflejo eya-

culatorio- y la nueva situación ante la mujer terminarán de darle la confiabilidad suficiepte para poder acceder sin tensión

a la escena sexual.

De hecho, esta nueva postura tornará placentera la relación

sexual, que ya no será vivida como un examen sino que se convertirá en lúdica y gozosa.

La finalización del tratamiento, con la concienciación que produce la habilidad adquirida, le demostrarán que lo que estaba detrás de su eyaculación precoz no era una enfermedad. Sólo se trataba de actitudes, creencias, inhabilidades, miedos, ansiedad y mal aprendizaje.

El eje del control eyaculatorio será la adquisición, durante el tratamiento sexológico, de un método que le permitirá aprender a escuchar a su cuerpo a través de las señales que éste envíe cuando esté altamente excitado.

Por último, aprenderá a manejar esa excitación para mantenerse en un nivel adecuado de intensidad, que desde ahora le permitirá continuar con el coito sin necesidad de eyacular.

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Quince años de experiencia clinica

y características esenciales de la eyaculación precoz

En nuestra experiencia de 15 años de sexólogos clínicos hemos resumido las causas de la eyaculación precoz de la siguiente manera:

a) Ausencia de control voluntario sobre el reflejo eyaculatorio.

b) Disminución de las percepciones placenteras del orgasmo.

c) Les sucede siempre o casi siempre, y con todas o casi todas sus compañeras.

d) La ansiedad es el acompañante permanente de las personas que padecen este síntoma.

e) La eyaculación sucede generalmente al introducir o intentar introducir el pene en la vagina, o a los pocos segundos.
f) Estas personas obtienen u obtuvieron en el pasado mucho mejor control de la eyaculación con autoestimulación o durante el juego previo al coito.

g) Relatan disminución o ausencia de la percepción de las sensaciones eróticas una vez que se sienten sexualmente excitados.

La problemática o etiología orgánica es rarísima o ausente cuando es un problema primario. (Lo padecen desde el comienzo .de su vida sexual.) Cuando es secundaria (en personas que antes de la consulta no padecieron eyaculación precoz) puede encontrarse como primer síntoma de disfunciones erectivas de origen orgánico en proceso de compensación. Esto ocurre cuando aún no se desarrolló totalmente el problema orgánico de la impotencia y el organismo trata de lograr su fin último, que es eyacular para asegurar la reproducción de la especie.
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Reacciones de los varones ante la eyaculación precoz

'De acuerdo con la experiencia acumulada en los últimos 15 años, podemos describir una larga lista de reacciones y situa~ ciones que se producen en torno de quienes tienen descontrol eyaculatorio.

a) Por la angustia anticipatoria, las personas con eyaculación precoz "saben lo que les va a pasar", con lo cual empie zan mtucho antes a decidir inconscientemente que tendrán coito corto.

b) Por sus juegos sexuales cortos, por temor a eyacular, hacen una evitación de la fase de excitación, lo que agrava el problema. Un coito sin fase de excitación lleva inevitablemente a una eyaculación rápida.

c) El conflicto conyugal provocado por la eyaculación precoz organiza un círculo vicioso donde se evitan el coito y las caricias, y se agrava la ansiedad.

d) Al poco tiempo de iniciadas las relaciones sexuales y cuando éstas fracasan surgen los intentos de compensar esta falencia a través de dos o más relaciones, masturbación previa, continuación de movimientos coitales, simulación de orgasmo, orgasmo previo de compañera, etcétera.

e) La mayoría de las personas que padecen eyaculación precoz recurren al uso de pensamientos dolorosos o distractivos para intentar controlarla. Algunos llegan a aplicarse castigos corporales distractivos: pellizcos, morderse los labios, etcétera.

f) Luego de un tiempo de pareja es frecuente la evitación del coito, con la consiguiente disminución de la frecuencia coital.

g) En general las personas con eyaculación precoz tienen una autocrítica excesiva, lo que facilita que suIjan sentimientos de culpa.

h) Muchas veces este problema genera compañeras coléricas y frustradas, o complacientes y sumisas, que no ayudan a la solución del problema. Para esto se requiere firmeza en la decisión de ayudarse a resolverlo, y los mejores resultados se obtienen cuando la compañera apoya al hombre que padece eyaculación precoz para conseguir ayuda terapéutica y, después de iniciado el tratamiento, con actitudes de ayuda y clarificación del problema.

...

La mayoría de hombres aquejados de eyaculación precoz explican las mismas cosas. Todos sus primeros intentos heterosexuales tuvieron lugar aprisa y corriendo. Una prostituta seguramente se felicitaría de tener un cliente con prisas, puesto que ello le daba ocasión de acudir a otro cliente. El muchacho que realiza el acto sexual en el asiento trasero de un coche, en un descampado, es muy posible que lo haga precipitadamente por el temor de ser visto. Una rápida eyaculación como objetivo muy apetecible puede convertirse fácilmente en norma de vida después de unos cuantos episodios de este género. Una vez establecida esta norma de rapidez, lo frecuente es que se transforme en norma permanente. Afirman Masters y Johnson que las circunstancias expuestas son la causa primordial de la eyaculación precoz entre los adultos.

La eyaculación precoz se define como una incapacidad para retrasar la eyaculación el tiempo suficiente para que la mujer, en un cincuenta por ciento de los casos, experimente el orgasmo. Cuando la mujer no puede experimentar el orgasmo por otros motivos, aparte de la eyaculación excesivamente rápida de su compañero, no es válida esta definición. Hay otros terapeutas que definen la eyaculación precoz como la incapacidad para retrasar la eyaculación más de treinta segundos una vez introducido el pene en la vagina. La definición dada por la Fundación para el tratamiento de la eyaculación precoz pasa por alto la duración que pueda tener este período previo de tiempo y considera, en cambio, la satisfacción de ambos cónyuges como criterio primordial.
En cualquier caso, la eyaculación precoz constituye la disfunción sexual más corriente entre los hombres, y Masters y Johnson consideran que hay millones de hombres que, junto con sus esposas, sufren las consecuencias de este trastorno.

Una de las grandes dificultades que presenta este esquema de liberación sexual es que no da ningún valor a la satisfacción sexual de la mujer; está orientado hacia la satisfacción del hombre únicamente. Una vez y otra se repite en Human Sexual Inadequacy que hay que dar para recibir. Muchos hombres que eyaculan sin satisfacer a su compañera piensan que el placer sexual es una prerrogativa del macho. No se dan cuenta de que el placer sexual que supone proporcionado reporta enormes beneficios para la relación conjunta de la pareja.

Human Sexual Inadequacy demuestra que existe una correlación directa entre el nivel cultural de un hombre y su preocupación por satisfacer a su esposa. Los hombres cuyo nivel cultural está por debajo de la enseñanza media rara vez se quejan de padecer eyaculación precoz, aunque posiblemente se quejen sus esposas. Muchos de estos hombres miran a sus mujeres simplemente como receptáculos sexuales, receptáculos que no pueden ni deben expresar una capacidad sexual propia. Los hombres cuyo nivel cultural es más elevado al igual que su complejidad mental, consideran que su masculinidad se ve amenazada si no consigue satisfacer a la mujer.

Cuando un hombre eyacula precozmente de una manera sistemática, puede predecirse cuál va a ser la situación de su matrimonio. Al principio, cuando los recién casados descubren que el marido no puede retrasar la eyaculación, se consuelan amorosamente uno al otro asegurándose mutuamente que la situación variará así que se hayan habituado a la nueva situación que supone el matrimonio. Hay hombres que acaban por saber controlarse, pero existen millones que no lo consiguen.

Cuando el problema persiste, la actitud de la esposa comienza a variar. Empieza a pensar que su marido tiene la desconsideración de servirse de ella, que no se preocupa más que de sí mismo y que no tiene en cuenta las necesidades que ella pueda tener. Cada vez que realizan el acto sexual, el marido eyacula con tal rapidez que no le da oportunidad de llegar al clímax. Cuando ha habido previamente una cierta actividad estimuladora, la mujer se queda sin medio ninguno para liberarse y con gran cantidad de resentimiento acumulada .

El hombre aquejado de eyaculación precoz trata incansablemente, tanto en lo psicológico como en lo físico, de interponer algo que precipite el final. Los recursos de tipo cerebral consistentes en contar hacia atrás de uno a cien, pensar en un problema de tipo financiero o recordar el viaje que se hizo durante las vacaciones son estratagemas corrientes a las que se recurre al principio. Cuando fracasan estas técnicas, el hombre se concentra en la contracción del esfínter del ano, en pellizcarse, en tirarse de los pelos. Es corriente que se utilicen diversas cremas y lociones para anestesiar el pene e impedir la eyaculación. Hay hombres que consiguen retrasar la eyaculación algún tiempo sirviéndose de estos procedimientos. Con todo, el resultado final no es satisfactorio, porque la distracción impide que el hombre se entregue totalmente a la experiencia sexual que se está desarrollando. No puede disfrutar del acto sexual de una manera libre de prejuicios, apasionada. Su compañera advierte su distanciamiento, su sujeción, con lo que el placer queda disminuido.

Los hechos corrientes hacen que, al cabo de unos cuantos años, el marido y la mujer se retiren en parte de los deberes del matrimonio porque el hombre pone en duda su masculinidad y la mujer pierde la confianza en sí misma como mujer. A medida que el hombre va sintiéndose cada vez más humilIado ante su fracaso de satisfacer a su mujer, va perdiendo su capacidad de erección. Un matrimonio en aparente calma, pero hostil en el fondo, en el que no está presente la sexualidad, puede durar, pero muchos hay que acaban en divorcio.

Hay muchos hombres con eyaculación precoz que parecen incapaces de pensar en las necesidades que pueda tener su esposa. Masters y Johnson han llegado a la conclusión de que la mayoría de estos hombres son egoístas y que no se tienen por amantes ineptos. Hay muchos que echan la culpa a sus esposas, tachándolas de poco temperamentales. Ni por un momento se les ocurre pensar que son ellos los que no están a la altura. En realidad, a esta clase de hombres, sobre todo a los que tienen más años, no se les debe culpar del todo, puesto que el concepto de que la mujer tiene también derecho al placer sexual es relativamente reciente en nuestra cultura.

Uno de los más importantes capítulos de Human Sexual Inadequacy es el dedicado a la eyaculación precoz. Cualquiera que se interese por este problema deberá leer minuciosamente el texto original de Masters y Johnson, puesto que allí se ofrece con todo detalle la técnica eminentemente efectiva para conseguir el control eyaculatorio. La importancia de esta técnica única es inconmensurable. Hay millones de hombres que, gracias a ella, podrán satisfacer plenamente a sus esposas, enriquecer su propia vida sexual y evitar los problemas que surgen en el matrimonio expuestos en páginas anteriores. Esta técnica, sin embargo, no es una panacea a la que uno pueda recurrir sin ayuda de nadie. Hay muchos hombres con eyaculación precoz que no tienen una auténtica comunicación con sus esposas y que, en realidad, necesitan de un terapeuta para establecer esta comunicación antes de que puedan advertir realmente el problema. Es probable que muchos de ellos ni siquiera pongan a prueba el método de Masters y Johnson, por no estar dispuestos a admitir que están enfrentados a un problema ni tampoco querer arriesgarse a correr el riesgo que supone resolverlo.

Las que inician el tratamiento para corregir la eyaculación precoz de sus maridos suelen ser las esposas de estos hombres, generalmente al cabo de muchos años de matrimonio, cuando los hijos son ya mayores. Durante los años que la mujer está absorbida por el

nacimiento de sus hijos, sus energías físicas y psíquicas se canalizan hacia las necesidades de sus familiares. Más tarde, tienen la impresión de quedar un poco al margen. Es entonces cuando buscan ayuda e insisten en que sus maridos la busquen también. En ocasiones, se lanzan también a aventuras extramatrimoniales: heterosexuales, homosexuales o las dos cosas a la vez.

El tratamiento

El primer paso que corresponde dar en el tratamiento que se ofrece en la Fundación es asegurar a la pareja que el problema de la eyaculación precoz tiene solución. Es importante que el paciente confíe en sí mismo. La esposa debe tener en cuenta que el marido puede tener ciertos temores ante la perspectiva de someterse a un tratamiento que, a lo mejor, no es eficaz, por lo que deberá mostrarse comprensiva.

Por lo general, cuando la eyaculación precoz aparece como problema, la pareja adopta la técnica de no tocar los genitales del hombre. A veces es el propio médico u otro consejero sexual quien dice a la pareja que hay que proceder de este modo. Esta técnica abstencionista no sólo es un fracaso en sí, sino que además priva a la mujer del placer de este contacto y al hombre del placer de ser acariciado. Masters y Johnson utilizan una técnica «táctil» que permite al hombre adquirir un control y deja a la pareja en libertad de acariciarse mutuamente sin tener que obedecer el tema de «prohibido tocarse».

1. El enfoque genital directo fue tratado por vez primera por James H.

Durante los primeros días del tratamiento, el marido y la esposa han practicado la técnica de los focos sensoriales (véase capítulo 8). En el quinto o sexto día de tratamiento los coterapeutas explican a la pareja cómo iniciar la técnica específica para el control de la eyaculación en el curso de sus prácticas en casa. Se explica a la mujer que deberá sentarse en la cama, apoyándose cómodamente en una almohada recostada en la cabecera. El hombre se situará tendido sobre la espalda, frente a ella y con el cuerpo colocado entre las piernas de la mujer y las plantas de los pies apoyadas sobre la cama, junto a la parte exterior de los muslos de ella, según indica la figura 4. Masters y Johnson llaman a esta postura de «aprendizaje del control eyaculatorio». La mujer, acariciando los genitales del hombre, estimula la erección.

Tan pronto como el marido llega a la erección completa, la esposa utiliza la maniobra llamada «.la técnica de la presión». Los pacientes de Masters y Johnson han conseguido sorprendentes resultados con esta técnica. La mujer sujeta el pene entre el dedo pulgar y los dos dedos siguientes de la misma mano. El pulgar debe situarse sobre el frenillo (parte inferior del pene, exactamente en el punto donde comienza la cabeza del pene) en tanto que los dos dedos se colocan en el lado opuesto al pulgar, uno a cada lado del borde que separa el glande del resto del miembro viril. La mujer entonces ejerce una presión con los dedos que .prolonga de tres a cuatro segundos. Esta presión hace que el hombre sienta desaparecer la inminencia de la eyaculación, llegando incluso a perder parte de la erección; no se sabe con exactitud por qué motivo se produce este resultado.

Pasados de quince a treinta segundos, la esposa vuelve a acariciar a su compañero hasta conseguir la total erección del pene, momento en que utiliza de nuevo la técnica de la presión a fin de evitar la eyaculación. Gracias a la repetición de este procedimiento, es fácil que pueda prolongarse de quince a veinte minutos este juego sin que se produzca la eyaculación ..

Los terapeutas deben asegurarse de que la esposa entiende perfectamente dónde debe colocar los dedos. Para ello se sirven de dibujos y reproducciones plásticas que aclaran a los pacientes las particularidades anatómicas. Esta técnica de la presión puede utilizarse de tres a cuatro veces durante las primeras sesiones de aprendizaje de la misma. Esta práctica no está pla-

neada para llegar a la eyaculación sino únicamente para acostumbrar al hombre a someterse a esta técnica. Aun siendo bastante acusada, esta presión no lastima el pene en estado de erección.

La rápida efectividad de este tratamiento brinda a la pareja una confianza inmediata y abre una comunicación física y verbal que anteriormente había estado bloqueada. Por lo general, al cabo de dos o tres días de iniciada la técnica de la presión, en el día cinco o seis del tratamiento, la pareja ha aprendido perfectamente la técnica. Para aquellos que no conocen el problema de la eyaculación precoz, resulta difícil apreciar la satisfacción que proporciona este resultado a marido y mujer.

Una vez dominado parcialmente el control de que hablábamos, el paso siguiente que corresponde dar a los cónyuges consiste en que el marido introduzca el pene en la vagina, aunque sin vaivén. El hombre se tiende sobre la espalda y la mujer monta a horcajadas sobre él en la postura que se muestra en la figura S. Una vez practicada dos o tres veces la técnica de la presión, la esposa introduce el pene en la vagina. Permanece inmóvil para que el marido vaya acostumbrándose a la nueva sensación de mantener el pene en la vagina de la mujer sin la necesidad inminente de eyacular. Antes de someterse al tratamiento, el procedimiento normalmente utilizado por las parejas con eyaculación precoz consiste en que el marido estimule a la esposa hasta casi el orgasmo y, en este momento, introduzca el pene en la vagina. La mujer, excitada, se moverá entonces frenéticamente para llegar al orgasmo antes de que el hombre eyacule, pero su excitación no tendrá otro efecto que provocar la inmediata eyaculación del hombre. Con esta técnica, la represión de la mujer permite que el hombre controle la eyaculación.

Si el hombre advierte que está a punto de eyacular, la mujer no hace sino levantar el cuerpo y repetir la técnica de la presión; al cabo de un momento, volverá a introducir el pene en la vagina.

Pasados unos pocos días de práctica de la técnica de la presión, se instruye al marido para que inicie unos movimientos, aunque sólo los necesarios para mantener la erección. El marido y la mujer descubren que pueden permanecer en la postura descrita de quince a veinte minutos antes de llegar a la eyaculación. El hecho de que sean ellos quienes resuelvan el problema, da a los cónyuges una gran confianza en sí mismos. La esposa, a menudo por vez primera en su vida, tiene ocasión de pensar y sentir de manera sexual. Muchas de estas mujeres, que nunca habían experimentado

el orgasmo porque sus maridos eyaculaban con rapidez excesiva, responden ahora plenamente y son capaces de llegar al clímax.

Tan pronto como aumenta el control, se pide a la pareja que pase de realizar el acto sexual en la postura de la mujer en la parte superior a la postura lateral. Deberán hacerse algunos «ensayos» antes de tratar de variar de postura durante el acto sexual. Partiendo de la postura en que la mujer se encuentra en la parte superior (fig. 5), la esposa se reclina hacia adelante sobre el cuerpo del hombre al mismo tiempo que extiende una pierna hacia atrás y que el hombre dobla la rodilla situada al mismo lado de la cama, manteniéndose tendido igual que estaba. Entonces la mujer desplaza ligeramente el tronco hacia el lado de la rodilla doblada del hombre, según muestra la figura 6. La mujer puede tener ambas rodillas en contacto con la cama a fin de impulsar sus movimientos. Los dos cónyuges pueden moverse libremente y disponer de una mano libre para la manipulación. El pequeño esfuerzo que supone aprender esta postura compensa con creces porque permite una máxima libertad para la experimentación y brinda el máximo control posible de la eyaculación. Una vez las parejas han probado la postura lateral, dicen Masters y Johnson que la eligen en un setenta y cinco por ciento de los casos al realizar el acto sexual. La postura del hombre colocado en la parte superior es la más difícil para lograr el control de la eyaculación.

Los terapeutas explican a los pacientes que, una vez en su casa, deben practicar la técnica de la presión por lo menos una vez por semana durante los primeros meses y, de quince a veinte minutos, en un momento cualquiera del período menstrual de la mujer. Les dicen igualmente que pueden practicar otras formas de actividad sexual según tengan normalmente por costum bre. Por lo general, se tarda de seis a dos meses antes de llegar a un pleno control de la eyaculación.

Se aconseja también a la pareja que confíe en la técnica de la presión siempre que se haya producido una separación de los cónyuges por una circunstancia cualquiera y la tensión sexual sea intensa. Otra posibilidad contra la que los terapeutas ponen en guardia a los pacientes es la de que puede producirse un período de impotencia transitoria al regresar a casa y terminar el tratamiento en la Fundación, debido principalmente a que el éxito recién cosechado conduce a un exceso que se aparta de la normalidad. El hombre no debe excederse en sus demandas por encima del nivel que marca su actividad sexual normal.

Masters y Johnson subrayan que un hombre aquejado de eyaculación prematura no podrá superar el problema por medio de la técnica de la presión si la practica solo. Podrá retrasar la eyaculación cuando esté solo pero, en sus actividades con su pareja, volverá a tropezar con su habitual problema.


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